Hábitos, Karma y Dharma

En nuestra vida hablamos regularmente de «hábitos». Trata de definir qué es un hábito para ti.

Los hábitos son conductas que repetimos muchas veces hasta que forman parte de nuestras actividades diarias. De esta manera, al cabo de un tiempo, los hábitos se vuelven automáticos.

Hábitos externos e internos

¿Qué hábitos tienes? Pongamos algunos ejemplos:

  • Leer un libro cuando viajo en avión
  • Tomarme un café por la mañana
  • Lavarme los dientes antes de dormir
  • Dormir

Estos son un tipo de hábitos que podríamos considerar más bien «externos»: una acción externa que llevamos a cabo con regularidad. Sin embargo, existen también otros muchos hábitos que olvidamos, y que están ahí todo el tiempo. Por ejemplo, aquellos hábitos que están relacionados con una respuesta emocional:

  • Ponerme de los nervios cuando escucho ciertos sonidos
  • Infravalorarme en ciertas situaciones que tienen características parecidas
  • Enfadarme cuando alguien me habla de un tema particular

Así como los hábitos más «externos» podemos identificarlos fácilmente y admitir que son hábitos, incluso clasificarlos en buenos, malos y neutros; los hábitos más «internos» no los detectamos fácilmente. Es más, estos hábitos internos los tomamos como «verdades» que «nos definen». Se convierten en lo que yo considero que soy sin opción alguna de poder cambiar:

  • Yo no soy flexible
  • Yo no soporto tal o cual cosa
  • Tengo un temperamento muy explosivo
  • Yo no valgo para las matemáticas

Estas frases no hablan de un hábito en sí, ¡la frase es el propio hábito! Lo repetimos hasta tal punto que ese hábito se convierte en una realidad.

Karma

El hábito, desde una perspectiva yóguica, es karma. Karma que acumulamos, que asimilamos, que moldea nuestro ser y con el cual nos identificamos. Nos creemos que somos eso.

Nos definimos como un amasijo de hábitos con los que funcionamos.

En la ley del Karma, de la acción/reacción, los hábitos:

  • Son las «impresiones» que se quedan marcadas en nuestro ser
  • Nos ligan a las reacciones, porque el fruto de la acción depende de lo que mis hábitos me llevan a hacer en la vida

El hábito no es más que aquello que nos amarra al Saṃsāra, al ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación. No puede haber liberación si no nos liberamos primero de nuestros hábitos.

Del hábito al Dharma

Malos y buenos hábitos. Hábitos neutros. Si queremos evolucionar en la vida, el trabajo con nuestros hábitos es una vía segura de mejora: identificamos el hábito, tenemos la voluntad de cambiarlo, lo cambiamos. Convertimos malos hábitos en buenos hábitos.

Si el Dharma es nuestro camino de vida, los hábitos son las flechas que nos muestran por donde sigue este camino. Cada vez que me doy cuenta de mis hábitos, cada vez que los cambio, avanzo más y más en ese camino. Crezco, me voy liberando de todo aquello que me pesa, de las impresiones kármicas.

Sin embargo, incluso los buenos hábitos pueden seguir generando karma, y pueden seguir atándonos al ciclo de vidas y muertes. Tener un buen hábito no basta, hay que ir más allá: debemos llegar a la habilidad.

Habilidad y Swadharma

Pongamos un ejemplo: voy a instalar un buen hábito en mi vida, voy a ir cada domingo a recoger deshechos que pueda haber en la montaña. Aunque todo es relativo, supongamos que esto es realmente un buen hábito, pues ayudamos a que la naturaleza esté libre de nuestras basuras.

Ahora bien, puede que esta actividad, que puede considerarse un buen hábito, en el fondo me suponga un esfuerzo: obligación de ir a la montaña, los posibles juicios contra aquellos que ensucian la naturaleza. Puede que este «buen hábito», que he decidido hacer porque mentalmente me he dicho que «sería un buen hábito», en realidad no sea más que una obligación que me impongo, pero no conectada con lo que quiero/debo hacer si miro en lo más profundo de mi ser.

La habilidad es algo distinto a esto, en la habilidad, el hábito está naturalmente conectado con lo más profundo de mi ser. Está libre de juicios, de esfuerzos. Cuando alguien tiene una habilidad para dibujar, o alguien que cuida a los animales con amor, o alguien que ayuda a otras personas necesitadas sin esfuerzo, solo con entrega; entonces esa persona ya no genera Karma. Esa persona está en conexión con su Dharma: está en Swadharma. Lo que es más: está quemando Karma y va camino de la liberación.

Observa, ten la voluntad y cambia

Observa tus hábitos. Identifica aquellos que debes cambiar. Ten la voluntad para cambiarlos. Lleva a cabo las acciones para cambiarlos.

Encuentra tus habilidades. No dejes que las costumbres adquiridas en tu infancia, las costumbres familiares y las costumbres sociales, oculten tu camino. Cuando conectas con tu yo más profundo, sabrás qué camino debes seguir. Los hábitos son luces que te ayudarán en ese camino.

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